Le pides a la IA una opinión sobre tu idea, tu plan o tu texto, y casi siempre te dice que está buenísimo. No es que tenga razón: es que está entrenada para agradarte. Complacer le sale de fábrica, y por eso, por defecto, es un pésimo asesor para decidir. La buena noticia es que se arregla con una instrucción. En esta guía tienes por qué pasa esto, el prompt exacto que la obliga a ir en tu contra, cómo adaptarlo a una idea de negocio, un texto o una decisión, y cómo subirlo de nivel con un pre-mortem. Es la diferencia entre enterarte de los huecos antes o después de gastar.
Qué te llevas
- 01Por qué la IA te da la razón aunque tu idea sea mala
- 02La instrucción exacta que la convierte en crítico honesto
- 03Cómo adaptarla a una idea de negocio, un texto o una decisión
- 04El pre-mortem: el nivel avanzado para decisiones que importan